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Hagamos un ejercicio: preguntemos a los CEO´s, Vice-presidentes y/o Directores de empresas comerciales qué entienden por RR.PP., cuál es su contribución al negocio y dónde la ubican en su organización.
La dispersión en sus respuestas va a depender del área en que la empresa esté ubicada, el "origen" académico del entrevistado, su experiencia personal, o algún evento relacionado con una crisis comunicacional, relacionado con su carrera (generalmente traumático), que formaron una percepción en su mente. Se considera a las RR.PP. como una disciplina social, humanística, por lo tanto, no completamente adaptable al ambiente de los negocios, generalmente gerenciado por profesionales provenientes de las disciplinas llamadas "duras" como Finanzas, Ingeniería, Administración, etc.
La realidad se muestra, como siempre, sujeta a interpretaciones, y ésta área no es la excepción.
Y de estas interpretaciones surgen los posicionamientos de las escuelas que ubican a las RR.PP. en diferentes "funciones", como Marketing, RRHH, o directamente reportando a Presidencia, etc. Ubicar a las RR.PP. dentro de la estructura de una corporación de negocios, sin pasar por el 'filtro' de los procesos críticos - que obliga a determinar quienes son los "clientes"-, y utilizar como criterio único el determinar a qué función esta sirviendo o apoyando, es el equivalente a posicionar, por ejemplo, al proceso de Pago de Nómina bajo RR.HH., argumentando que apoya la actividad de pago de sueldos y salarios. O posicionar al proceso de Cuentas por Pagar a Proveedores en la función de Producción, o de Compras, argumentando que es el paso obvio para cerrar el proceso de adquisición de materias primas e insumos, pasando por alto, al hacerlo de esta manera, el determinar cuál es el cliente más importante o crítico, en ese momento, en esas circunstancias.
Además, las fortalezas del factor humano especializado en RR.PP. se subutilizarían, al subordinar un conjunto de procesos que pueden llenar necesidades claras de negocio a objetivos más limitados... Sigue El artículo completo se encuentra en Revista DIRCOM N° 79
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