Escrito por Octavio Lara Báez    Domingo, 29 de Noviembre de 2009 17:01    Imprimir
Medios impresos, ¿realmente una muerte anunciada?
Hace algunas semanas leí en la columna  del prestigiado periodista veracruzano Manuel Rossete Chávez, un interesante comentario sobre la crítica situación que están atravesando los periódicos impresos para sobrevivir debido a los fuertes embates de la crisis internacional y a la propia crisis económica interna de México, problemas que parecen anticipar su inminente fin, para ser sustituidos, definitivamente, por los periódicos virtuales a través del internet.

Coincido con él en que la transición de un formato tangible a uno virtual es algo ya imparable. En gran medida, como bien dice, por la diferencia de costos, pero también por muchas otras ventajas que ofrecen éstos últimos, tales como accesibilidad a archivos o ejemplares anteriores, búsqueda especializada de información y, sobre todo, oportunidad y anticipación, a través de la actualización inmediata y permanente de las noticias. Literalmente, los medios digitales ya nos mantienen al día y al instante, enterados de lo que acontece en cualquier rincón del planeta.

También está el factor económico en este “boom” que ha experimentado la tecnología, pues debe recordarse que el desarrollo tecnológico se entiende como una consecuencia de la expansión de los mercados y porque a su vez, la tecnología misma sirve a un propósito comercial. Por desgracia, el acceso a la tecnología está siempre más del lado de las sociedades ricas y les sirve a éstas como herramienta de hegemonía.

Ya lo estamos viviendo, cada vez como algo más común. No hay duda de que el futuro ya nos alcanzó y que la tecnología llegó para quedarse y reorganizar nuestras vidas, como lo muestra su expansión a prácticamente todos los rincones del orbe, hoy ya intercomunicados en tiempo real. Definitivamente la aldea global Mc Luhiana ha adquirido visos de realidad como nunca antes.

Sin embargo, creo que el fin de los medios impresos, tal y como los conocemos hoy en día, supondría la posibilidad de acceso masivo de toda  la población mundial a las nuevas tecnologías de la información, cosa que luce todavía lejana, por las asimetrías en el desarrollo de unas naciones ricas y otras pobres.

Aunque es indiscutible el avance que ha registrado el uso de la red de redes y la generalización en el uso de tecnología de bajo costo para recibir y enviar datos, aún está fuera del alcance de la mayoría de la población del planeta, principalmente por razones de carácter económico.

Parece fácilmente explicable que los países con mayor desarrollo sean los que más pronto estén transitando del consumo de diarios y revistas impresos en papel al consumo casi exclusivo de información por medios digitales. El caso de los EU es quizás el más ilustrativo, aunque Japón y varias naciones de Europa ya viven también esta realidad.

Sin embargo, el panorama luce muy diferente con respecto a las naciones con economías como la nuestra, llamadas ahora “emergentes”, donde todavía los sectores mayoritarios de su población no tienen acceso, ya no digamos a las nuevas tecnologías, sino que ni siquiera han tenido acceso a otros medios tradicionales como el teléfono o la televisión, incomunicación que usualmente está ligada con la marginación.

Lo único que parece seguro es que los diarios y revistas tendrán una transformación en sus formatos. Cada vez más breves, de menor espesor y de aparición cada vez más espaciada. Medidas para disminuir los costos de producción, el agotamiento de las fuentes tradicionales de su principal soporte, el papel, y su consecuente encarecimiento, podrían determinar la reducción de los tirajes, el número de páginas y la periodicidad de los medios impresos tal y como los conocemos. La ruta se orienta a que las versiones impresas sólo funcionen como apoyo de la versión virtual, para cubrir esos sectores aún sin acceso a las modernas tecnologías de comunicación.

La transformación que me parece veremos, es que paulatinamente los impresos serán cada vez más complementarios de lo digital, por la necesidad humana de lo tangible y por un valor intrínseco de lo impreso: su permanencia.

Las propias empresas periodísticas actuales han ido dando pasos hacia la digitalización de sus productos, por ahora como medida para estar en sintonía con la tendencia mundial, pero también para preparar el terreno al cambio definitivo que  parece imponer el vertiginoso desarrollo de las comunicaciones.

Son comunes ya las versiones digitales y On line de los periódicos más importantes del mundo. De hecho, se ha visto que la tendencia de los diarios no se limita a tener un portal con su edición diaria, sino que han optado por constituir grupos de multimedia, como vía para abarcar otros segmentos del amplio mercado de las noticias y la información, como bien lo ha señalado el Director de comunicación de la World Association of Newspapers  (WAN), Larry Kilman, organización que aglutina a 18 mil periódicos y 73 asociaciones nacionales de prensa escrita, quien distingue la situación de las empresas periodísticas en los mercados en vías de desarrollo, donde la venta de periódicos aumenta, mientras en las economías desarrolladas los lectores día a día están prefiriendo marcadamente los medios digitales u otros formatos de difusión de información a los de papel.

La modernidad parece imponerse, pero hay indicios de que no necesariamente estamos ante la agonía de los medios impresos, sino más bien presenciamos su proceso de adaptación a las nuevas condiciones del mundo actual, determinado por las leyes del mercado y el imperio tecnológico.

Sobre todo en México y Latinoamérica, el romanticismo de la rotativa, del olor de la tinta y el papel, de los voceadores y el reparto de periódicos a domicilio parecen negarse a morir, al menos todavía por un buen rato.

Publicado por Octavio Lara Báez en su blog personal de la Red DIRCOM Social



 
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